jueves, 13 de octubre de 2011

Avilés marca tendencias a la sombra de Niemeyer




Ciudad histórica e industrial, turística y de elegante clasicismo, Avilés se abre de nuevo al mundo, remozadas las calles y coloreadas sus fachadas, reactivado el comercio y la hostelería, todo bajo la curvilínea mirada del recién inaugurado Centro Cultural Internacional Óscar Niemeyer.

Avilés te recibe con una sonrisa urbana, mezcla de clasicismo y pujante modernidad. Su elegante casco antiguo está declarado Conjunto Histórico Artístico. Sus calles empedradas flanquean los magníficos edificios, adentrándose en el corazón monumental. Desde la Plaza del Ayuntamiento  podremos recorrer tranquilamente la zona, estrictamente peatonal, y adentrarnos por el resto de la ciudad. La calle Galiana es una de las más bonitas de la Villa del Adelantado, y bajo sus soportales nos aguardan numerosos locales, sobre todo de hostelería, que nos harán dudar en su elección a la hora del tapeo o el almuerzo. En la parte más alta de la calle, dos estupendas opciones: en Galiana 30, Llamber (en asturiano, relamerse con deleite)  , la taberna de Francisco Heras, cocinero con Sergi Arola y Ferrán Adriá, donde podemos tapear un pan dulce de escanda y queso de Cabrales con anchoas y mermelada de tomate, o almorzar un magistral arroz guisado con foie y oricios, por ejemplo (www.llamber.com). El mismo ejercicio se puede practicar en el restaurante sidrería de al lado: Flor Galiana , gestionado por el chef asturiano Koldo Miranda, con escanciado automático a través de pantallas táctiles y una carta en la que son famosas sus fajitas de pitu de caleya (www.florgaliana.com). Un remanso de paz tras las suculencias de nuestros cocineros lo encontramos en Mis Queridos Trastos  (Galiana, 22). Aquí, la restauradora María José López dirige una coqueta tienda de antigüedades donde se pueden encontrar piezas de gran valor (www.misqueridostrastos.es). Paralela a la calle Galiana se encuentra la calle de Alfonso VII, popularmente conocida como la Calleja de los Cuernos. Sus comercios variados son toda una sorpresa para el paseante. Encontraremos desde tés del mundo en Assam, con teteras de hierro fundido japonés, hasta la exquisita tarta de milhojas que probó la Infanta Elena en su visita a la villa, de la confitería El Piano de Santa Mónica . Frente a estos dos establecimientos, los moteros tienen su paraíso de accesorios y vestuario en The Bikers , un pequeño local regentado por dos gemelas que diseñan su marca Twin y donde se pueden adquirir cientos de complementos que harán que el aficionado al mundo de la moto logre su look perfecto (www.thebikers.es). Hay que echar un vistazo rápido, ya en la calle San Francisco, 6, a la histórica tienda de ultramarinos La Colosal , cerca de un siglo surtiendo a los avilesinos y a los numerosos turistas, donde se pueden encontrar las típicas marañuelas de Avilés y sus solicitados bocadillos: gigantescos y baratos. En pleno centro de Avilés, la moda va tomando posiciones con nuevas tiendas como la coffee boutique La Buena Pepa , en La Merced, 47, en cuyos escaparates se exhiben los delicados vestidos de Stella Forest o los zapatos-cereza de Vivienne Westwood para Melissa; o en el elegante piso de Marta de la Cera, en San Bernardo, 23 (www.martadelacera.com), con firmas españolas como Miriam Ocariz o Marlota.
Para despedirse de Avilés, frente al Centro Cultural Óscar Niemeyer, dos curiosity shop: Mano de Santo , en Ruiz Gómez, 14, donde Carlos del Arco, restaurador del Teatro Palacio Valdés, recicla muebles y objetos vintage y vende ropa de rodajes; y para elegir originales complementos y regalos de diseño, Vorágine , en La Muralla, 40, un espacio de tres pisos con galería de arte incluida, donde se pueden adquirir codiciados libros, las famosas muñecas Blythe o las exclusivas alfombras de Patricia Urquiola.

No hay comentarios: